miércoles, 5 de noviembre de 2008

Manu

Manuel es un hombre de pocas palabras, o tal vez de algo confusas.
Sin embargo, esta mañana cuando nos encontramos en las cinco esquinas, me esperaba ahí con un par más y sin vacilar, me dijo; - Hola Ro, estos son mis amigos! Menuda presentación teniendo en cuenta que ninguno de ellos superaba los 80 cmts. - ella, es Ro! como quien te presenta una celebrity
Entré al lugar, cruzamos un gran hall, y ahí, recién ahí, supe lo que me esperaba.
Había un hombre de lentes muy leidos sentado a un piano, una señora de rastas y muchos grupitos de personas, de dos, de tres, de cuatro y hasta de uno, esos eran los "solitos".
La Sra. Rasta era la maestra. Se presento y nos hizo formar una gran circulo a todos, nos saludamos mirandonos a los ojos y nos dispusimos a jugar.
Para mi ese juego se llamaba huevo podrido! Entiendo que el nombre no era el más afortunado, pero tampoco da para cambiarselo sin avisar! En fin, ellos le decian de otra manera, "Pato Ñato" y a mi me pareció regio y jugué.
Igual ya habiamos entendido todos de qué se trataba; alentar a los que corren y aplaudir cuando se sientan, sin ganador y sin perdedor y jugamos.
Después desayunamos todos juntos y nos fuimos a pasear él y yo.
Yo, creo que lo limé con frases como: dame la mano, vení que te sueno la naríz, te ensucias, te podés caer, tené cuidado, cuidado, cuidado, cuál querés? que el señor está esperando, tu mamá no nos deja hacer eso, llevemosle otro igual a tu hermano, tenés calor? querés upa? estás muy cerca del cordón, vení más para acá, andá más para allá, contestale a la sra., decí gracias, decí chau y otras. Agotador.
Manuel, que es un hombre de pocas palabras, se ahorró el trabajo y rió.

Te quiero Manu y el Pato Ñato tiene más onda!

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